10.7.09

Hoy


...todavía mi almohada se impregna en tu olor
en la perfección de tu perfume
tu paz,
tu pureza
tu tranquilidad
tu amor

24.6.09

Momento


Dicen que las palabras se las lleva el viento. Y por lo efímero de este momento,
me permito escribir. Solo eso. Palabras que pueden quedar, como no, de aquella sensación de cansancio y deseos de abrazar. Abrazar la energía, del extrañar, extrañando.
Abrir la caja de los recuerdos con esa nostalgia que invade el pecho apretado, miedoso,
en esa tan conocida sensación de incertidumbre que roe seguridades, caretas y personajes.

Quién, cómo , donde, cuando, por qué.
Preguntas sin respuesta en este espacio y en esta fracción de segundo. Del no saber dónde estoy, o quién soy yo. En la intensidad de la marea autoimpuesta, en la maraña de sensaciones, de esas inconscientes.
Quizás no quiera más certeza. Angustia, que me desconecta de mí mismo, y de la paradójica permanencia del cambio y del fluir.
Y ese descarnado miedo a asumir la no-certeza, que finalmente me transporta a los colores, olores y sabores de antaño. A la memoria. Al mirar hacia atrás, qué ha sido de mí, qué ha sido ese mundo que alguna vez construí. Hurgando - entre curioso y temeroso- en esa caja, donde sí me puedo sentir cobijado, abrazado.
Unido por aquellas fotografías que se reflejan en mi rostro, con el nudo en la garganta.
Unido con un par de papeles y agendas, dedicatorias, despedidas, cartas de amor, postales, boletas desteñidas, y dibujos en roneo.
Y estaban allí, como si supiesen que en algún momento iban a ser contempladas, buscadas, acariciadas. Tal vez en un inasible instante como éste. De incertidumbre, del miedo a entregarse, a fluir, de intentar tener todo obsesivamente bajo control y que repentinamente se desvanezca todo.

Como estas palabras al viento.

Sin embargo, sí fluía, entre esas cartas amarillentas, hojas sueltas, fotos con muchas sonrisas jugando a adivinar algún sueño de niñez, o ilusión de lo que "puedo llegar a ser".

Así era.
Desde aquel pasajero momento donde mi memoria se instala, queda la emoción de mirar atrás, junto a las palabras que aquí escribo que se desvanecen calmas en la marea.
Sin traumas, rencores, miedos ni dolores. Solo el nostálgico ejercicio de refugiarse en los recuerdos, si algo anda mal. Solo para tomar una pausa y recordar quien fui, y qué quería en la vida, para luego decirme a mí mismo aquí y ahora, éste soy yo.

Y que aún conservo sueños e ilusiones.

21.11.07

Insomnio



Hace 16 minutos que estoy pegado frente a la pantalla. Paralizado por la fatiga.
Pero no puedo dormir. Solamente me quedé pegado.
Y el tiempo es oro...
Quiero dormir...

11.11.07

Nada personal

Raro. Pero bueno igualmente...cálida sensación.
Difícil describir la atmósfera que se sentía en el Estadio Nacional para el segundo concierto de Soda Stereo. Habían pilas, movimiento; espera ansiosa. Tanta ansiedad por aquella esperada reunión, después de 10 años (tal vez era menos comparada con el primer concierto). Mucha gente ochentera y también adolescentes. Y gente de veintitantos, obvio. Y ahí estábamos...ansiosos, inclusive emocionados por una banda que nunca pensamos que íbamos a ver en vivo. Extraordinario sonido, fiato musical, calidad audiovisual y buen repertorio (ojo que igual faltaron temas emblemáticos)...sin embargo, algo me faltó. Al menos en la sensación.

Me acabo de dar cuenta que mi impresión del concierto fue bastante "técnica" , dejando de lado la parte clásica emocional cuando uno espera mucho a una banda. A una banda que marcó territorio en mi discografía de los 90s. Raro.
Según muchos, en el segundo concierto hubo mucho más contacto y movimiento que en el primero...pero en general no era un fervor desbordante. Faltaba esa vibra emocional y de complicidad entre los integrantes...que recordara las viejas tocatas de los '80s o a principios de los '90. Y claro, eso se transmite a todo un estadio...
Hubo eso sí, algo novedoso: el prender los celulares a manera de "antorchas" iluminando todo el lugar. Espectacular...
Y algo no novedoso: el delirio femenino ante las brillantes y sugestivas letras de Cerati...elemento ya distintivo de un tema de Soda de cualquier época.
Pero había una especie de distancia entre Alberti, Cerati y Bosio. Charly, -por ejemplo-aplicadísimo en la batería, pero con cara de estar tocando en un estudio, no en un estadio con 65 mil personas.

En realidad sí hubo emoción...pero no de esas que marcan en un recital; sino que fue más bien tímida...respetuosa. Tal vez más de alguien estaba vuelto loco, pero apostaría a que fueron momentos dentro del concierto. Hasta los más fanáticos...

Y de momentos en particular, mis emociones se llenaron ya terminando el concierto (aunque claro, había una nostalgia dando vueltas) cuando las notas de "Nada personal" empezaron a sonar.
Ahí, recién me sentí como pensaba que iba a estar en 155 minutos de música. Conmovido.

El sonido me mandó directo al año '89 cuando por primera vez escuché a Soda. Yo, con apenas 6 años recién empezaba a entender qué era esto de escuchar música...y pelaba el cable tarareando (con más de algún problema de dicción) "oh, oh ohh...nada personalll..."
En ese tiempo los casetes se vendían como pan caliente, y un paleteado tío me regaló un compilado de "rock latino" en donde figuraban próceres como Charly García, y bandas como Virus, Sumo y claro...Soda Stereo con aquel clásico , aportando a esa recopilación. Y, uf, cómo escuchaba ese casete, que creo fue uno de los primeros que tuve...

El tema lo tocaron casi idéntico al de estudio...y ya con eso, para mí el concierto estaba pagado. A veces uno nunca sabe lo que puede pasar con estas impredecibles emociones. Pero agradezco de haberme contactado con esa nostalgia. Soda -con o sin intención- lo hizo de nuevo.
En vivo, aunque estén más fomes.
Siguen formando parte de la historia de varias generaciones.

Cuando llegué a mi casa, no hice más que encontrar el casete y escucharlo. Y al hacerlo, al final pensaba..."puta que estuvo bueno!" (no sin un sentimiento de incoherencia) Y no me queda más que agradecer esa nostalgia. Raro todo, pero bueno al fin. Nada personal.
Cambio y fuera.