4.8.06

Inédito: de cómo me "sané" de una neumonitis en UN día...


En la vida de un mortal, terrestre, se está acostumbrado a vivir la rutina la mayoría de las veces sin chistar y sin darse cuenta.
“Soy hijo, hermano, estudiante, etc”. La mayoría de las veces con pautas que están concatenadas para recrear realidades similares día a día. A veces con más estrés y a veces con más relajo. Otros instantes con mala suerte y otras veces con golpes anímicos tan positivos que sin duda me instarían a escribir en el blog como enajenado.

En fin. Rara vez uno queda pasmado por algunas pautas fuera de lo común; de que lo insólito reine nuestra vida por un rato. Y por un rato creo que la ley de Murphy se fusionó con lo más insólito que me haya tocado vivir en bastante tiempo.

Era un día más, casi diría normal. Clases en la mañana, un frío e invernal día nublado me esperaba para agilizar las neuronas y ponerse al día con compañeros y amigos; de hablar de lo que no se había hablado en dos semanas de asueto. Todo transcurría de acuerdo a lo “planeado”, nada nuevo bajo el sol. Llegaba la hora de almuerzo, y ya habíamos acordado con unos amigos ir hasta mi casa y jugar wining eleven. Adicción creciente en mi vida. Tendré que tomar cartas en el asunto.

Antes de ir, pasamos a comprar papas fritas artesanales, otra adicción más en esta historia.

Y de todos.

Cuando estábamos en eso, suena mi celular:

-Aló? Mamá, hola…

- Daniel, acabo de ir a buscar tus radiografías y estás con neumonitis. Estás caminando por la vida con neumonitis…

- Qué!!!?? Tengo neumonitis??

Mis amigos al lado mío no lo podían creer y se reían a carcajadas. Yo también. Era algo totalmente increíble, pero no de algo sobresalientemente bueno sino de que verdaderamente no se podía creer. Yo, sin ningún síntoma aparente, sin sentirme mal y sin toser…había sido diagnosticado por radiografías que tenía neumonitis, lo cual no es algo muy alentador que digamos. El informe decía: “presencia de neumonitis bilateral, con compromiso bronquial…”. Algo así, ya no me acuerdo muy bien. Ciertamente, no podía andar por la vida con una infección respiratoria.
El desconcierto era dramático. Creía de verdad imposible que tuviera algo. No sólo porque no me sentía mal, sino que porque venía llegando hace 1 día de un paseo a Olmué carreteado a destajo, con nieve en el camino de ida, con las zapatillas mojadas y con un frío de la puta madre en las noches. Y aún así no me sentí mal ni un día. Raro.

Obviamente, tenía que ser examinado por un médico para ver si efectivamente tenía neumonitis y cuán grave era. Como tengo pulmones un tanto frágiles (asma crónica) era importante empezar con remedios luego. Me pude conseguir hora con un médico broncopulmonar para la tarde-noche.

En ese entonces, ya nos encontrábamos en mi casa, disfrutando de las bondades del Playstation 2 y del maravilloso juego de fútbol. Más encima, en mi casa habían cortado el agua (se había roto una cañería en el pasaje) y mis amigos y yo debíamos aguantarnos como pudiéramos nuestras necesidades biológicas.
Le ponía más emoción a nuestros partidos. Todo esto mezclado con los requerimientos de mi madre para que saliera a comprar bidones de agua para paliar en parte el vital déficit. A lo que yo respondía que estaba enfermo, que no debería salir. Al final, tenía que ir igual, por que era imposible siquiera actuar que me sentía mal. Más aún con el playstation como testigo de mis puteadas y garabatos cuando me metían un gol. Era verdad, se me acababa el aire…

Llegó la hora en que tenía que irme al médico, así que eché a mis amigos de la casa y partí – aun desconcertado- a la consulta del doctor. Era algo todavía inédito. Esperé apenas 5 minutos y me hicieron pasar. Otro desconcierto más; esta vez por lo poco que tuve que esperar… “bueh…será un buen indicio”, esperaba.
Me examinaron, auscultaron (no halló nada raro el médico) y finalmente observó la radiografía… “pero…chico, vos no tenés nada… (El médico había vivido años en Argentina y se le notaba un acento especial) ésta fue una mala interpretación del radiólogo. Las que se ven aquí son cicatrices de bronquitis pasadas, q se notan más en los asmáticos. Fue definitivamente una mala interpretación, quedate tranquilo, che”.

A esas alturas ya no entendía nada; poco menos que era hombre muerto caminando hace un rato hasta ser un hombre totalmente sano, en un santiamén.
Incluso pensaba qué haría el mundo sin mí, en un claro delirio narcisista. De que me daba un ataque de tos ahí mismo, por todo lo que no había tosido mientras no tenía “síntomas” de neumonitis…

En fin. No tenía nada finalmente. O me mejoré de milagro. O el bendito juego de Playstation generó tantas endorfinas en mi organismo que la infección se fue en un tiempo récord.
Y el poquísimo tiempo; estuve “enfermo” y ni siquiera pude disfrutarlo con un día en camita, al lado de un guatero junto a mi gato regalón.

Nada.
Aunque no me sintiera mal, estaba “enfermo”…y quizás era así. Pero no de neumonitis. Sepan uds. que mi salud mental también es frágil. Uf…
Más encima el agua no llegaba. Ya no podía decir que estaba enfermo cuando me mandaban a comprar más bidones. Aunque en mi fuero interno estaba loco por estar en cama.
Y finalmente me mejoré.

De milagro, en tiempo record!!!!! Ahora, a seguir con las adicciones caseras.
Saludos.


P.D.: Menos mal que no me enteré que estaba muerto en algún registro...sí, todo puede ser peor en esta vida.

26.7.06

La lluvia

Recuerdo que alguna vez dije afuera llueve, adentro duele

Casi como un forzado verso en el atribulado discurso cotidiano, con problemas y tormentos al acecho. Listos para atacar al alma, una vez más.

Las gotas se tornaban violentas, amenazantes.

Me mostraban una vez más una inequívoca señal de dificultades. A veces de desamparo. Siempre con pensamientos, que señalaban túneles sin salidas.

Y dolía.

Muchas veces cuando el vértigo de la tormenta acompañaba dudas, penas y corazones sombríos. Perdiéndose en ingentes raccontos que consumían la energía casi sin darme cuenta; con imágenes cargadas de furtivas sombras que se apoderaban de mi espíritu, cribado por las gotas y el viento.


Recordando…dolía.


Mientras escribo esto llueve.

Llueve fuerte. Se oye el ímpetu de los goterones y del viento que sopla cada vez más fuerte.
Uno que otro trueno a la distancia. Tal vez la noche más invernal de Santiago.
El frío es intenso.
Sólo la lluvia de testigo.
Quizás testigo de un pequeño renacer.
De que escuchar la lluvia por la ventana ya no provoca nostalgia ni dolor.
Sólo la experiencia. La lluvia presente en el presente.

El renacer, de que ya las gotas no acribillan, sino que lavan. Deslizándose, placenteras. Golpean y acarician. Salvan y sanan. De que el momento de la lluvia está hecho para disfrutarlo. Momentos, solo momentos.

Instantes de vivencias, de recuerdos hermosos.
Que las gotas que caen inspiren cada paso, cada acto, cada sonrisa. De correr, mojarse y vivir.
Y luego dejarse llevar por el ciclo; de la hermosura de la cordillera nevada. Con un sol que vuelve a salir nutriendo al espíritu de energía para seguir. Aguardar las nubes.
Y esperar otra lluvia de sonrisas.
Sin más dolor.

11.7.06

El regreso de Los Tres

Qué concierto. Inolvidable...

Era imposible no estar allí
.

Sobre todo cuando escuchas canciones que han alimentado tus recuerdos musicales por más de 12 años (en mi caso, cuando los empecé a escuchar), reviviendo historias, entretejidas por otras a través del tiempo, invocando emociones y sentimientos del pasado.
Desde alcoholizadas fogatas al son de "Amor Violento", hasta la rabia contenida de "La primera vez"...la desgarradora melodía de "Traje desastre", el rockero "Gato x Liebre"... llegando a joyitas melancólicas como "Moizefala" ("esperando cartas de amor/que sin luz son solo ilusión"...qué letra) y "Amores Incompletos", coronando todo con "La espada & la pared"...una variopinta mezcla de estados internos...y recuerdos a más no poder.

Y cuántas veces he tocado sus temas. Y repentinamente, encontrándome escuchándolos como en sus mejores años...algo que ya no esperaba poder disfrutar. Vaya que lo disfruté. Cada nota, cada letra, cada canción.

Letras que son ya himnos....cantados por multitudes, "fogateados" a más no poder. Sonido, olor y sabor Chileno. De todo. Rockero, melancólico, romántico, bluesero, folclórico, jazzero, guachaca.

Todo eso junto. Formando, y re-formando a una de las más grandes bandas que ha parido la música chilena.
Y ahí...me encuentro de nuevo con Álvaro Henriquez, Angel Parra, y "Titae" Lindl, haciendo gala de su oficio, su buena onda y su humor... para sumergirnos a todos en una atmósfera llena de recuerdos y nostalgias, además de hacernos zapatear con algunas cuecas del maestro Roberto Parra.
Con invitados varios, se nota que lo están pasando bien; de que están recuperando el tiempo perdido, con un fiato impresionante en donde se nota que no se ha perdido con los años.

Y lo mejor de todo esto , que a partir de ahora...no solo formarán parte de nuestros recuerdos, sino que del siempre impredecible futuro repleto, espero, de buena música.
Como nos han tenido acostumbrados en estos años de recuerdo en los oídos y en las vivencias.
Y ahora, les queda mucha música por delante.
Gracias por el recuerdo, el presente y el futuro.

Bravoo!!!

P.D.: No pude encontrar fotos sin Pancho Molina, pero bueno...así se recuerda aún más.

5.7.06

La vida normal

Así es. La rutina sigue, no hay novedad alguna.
Nada nuevo bajo el sol.
Calor en invierno, nada de lluvia. Secuestro de nubes.
Mucho tiempo para gastar; usual en un fin de semestre.
La guitarras y el rock retumban en mis oídos ociosos, todo el tiempo.
Además de los 5 exámenes seguidos.
Además de la pisada de caca de rigor.
Además de las cuentas impagas. Lo mismo de siempre.
Todo es predecible.
El transporte público, como siempre, eficiente. Mis calificaciones, también.
La ciudad cada día más segura, mientras como un sándwich de potito en una esquina perdida. Atracón nutricional.
No por necesidad...sino que por ese sabio estilo de vida. Ese estilo urbano...
Y no hay nada nuevo bajo el sol.
Lo usual. Rutina, y rutina. Y se supone que hay sol y calor.
Rutinas sorpresivas.
Sorpresa de que estaría en el colapso escribiendo un post.
Paradójicamente, paso a ser parte de la rutina. La rutina de estar sorprendiéndome con situaciones extremas cada día. Como tener 5 exámenes seguidos y yo aquí, en estado Zen.
En realidad no me puedo ni mover. Estoy demasiado concentrado.
Un aleteo de mariposa me desestructura todo el sistema. O de polilla. O de mosca. Lo usual.
El pan de cada día.
Ahora sólo queda limpiar el zapato. Y que no se acerquen moscas.
Acaban de anunciar lluvia y temporal...
Y todo puede ser peor...una vez más.

Saludos!